Del jardí bell de València
és Ayelo ermosa flor
que escampa, arreu, les fragàncies
que despedeix lo seu cor
Miguel Ferrándiz . "Himne a Ayelo"

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viernes, 21 de mayo de 2010

Sobre la intrigante vida de Francisco Armengol.(Primera parte)

...

NACIDO EN AYELO DE MALFERIT EN 1785. GUERRILLERO DE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA, CONSPIRADOR Y JEFE DE UNA PARTIDA REALISTA EN EL TRIENIO LIBERAL

Por Fernando Goberna



Copia del escrito de F. Armengol que envió
un descendiente suyo en 1989.

UN PRIMER DOCUMENTO SOBRE FRANCISCO ARMENGOL. HISTORIA DE UNA BÚSQUEDA.

Hace algunos años llegó a nuestro Ayuntamiento una carta que venía de Francia o Bélgica, según creo recordar. En ella, un descendiente de un tal Francisco Armengol preguntaba si en Ayelo se conocían datos sobre este antepasado suyo que había nacido precisamente aquí. Como demostración de esto último adjuntaba la fotocopia de un documento escrito de puño y letra por su antepasado en el año de 1826, en el cual afirmaba haber nacido en Ayelo de Malferit en 1785, ser capitán de infantería, y que en esa fecha el rey Fernando VII le había concedido una condecoración.

Era alcalde por entonces Joan Bravo, y la verdad es que poco se le pudo decir a este descendiente de Francisco Armengol sobre su antepasado, y, si no estoy equivocado, se le envió una fotocopia de la página del Libro-índice JUAN BAUTISTA BATALLER de la parroquia en la cual está recogido el apellido Armengol, cosa que difícilmente pudo satisfacer su curiosidad.

La fotocopia del documento que me mostró Joan Bravo, a quien agradezco el que me diera una copia, es, como decíamos, un escrito, de este capitán de infantería, fechado en Pamplona el 22 de enero de 1826. Quizá su descendiente lo encontró entre papeles familiares, y quedó intrigado por los motivos que llevaron al rey Fernando VII a condecorar a su antepasado. Lo mismo me ocurrió a mí, aunque empecé a sospechar que no sería fácil encontrar alguna pista sobre la vida de este capitán de infantería. No obstante guardé la copia del documento con la esperanza de poder encontrar algún dato que me encaminara hacia las razones de tal condecoración.El contenido del escrito era como sigue:

Excelentísimo Señor.

Por conducto del Excelentísimo Señor Virey de este Reyno de Navarra, hé recibido la condecoracion de la Orden Real de la Legion de honor con que el Rey Cristianisimo (que Dios guarde) se há dignado agraciarme, como igualmente una Ynstruccion relativa á los miembros de la orden Real; habiendo precedido la autor¡zacion de m¡ Soberano.

Mi nombre es Don Francisco Armengol, capitan de Ynfanteria Español; nació el día 5 de Agosto de 1785, en el pueblo de Ayelo de Malferit, Partido de San Felipe de Jatiba Reyno de Valencia en España.

Tengo el honor de ofrecerme á las ordenes de V. E., como su humilde y obligado servidor. Pamplona 22 de Enero de 1826.

Excelentísimo Señor. Francisco Armengol.

Excelentísimo Señor Mariscal de Campo, Secretario general de la orden Real de la Legion de honor, Vizconde de Saintmars.



Fernando VII (1784-1833)


El año 1826 corresponde en España a los años en los que el rey Fernando VII había recobrado el poder absoluto tras la breve etapa de tres años, de 1820 a 1823, del llamado Trienio Liberal. Por lo tanto la condecoración a Armengol hacía pensar que se trataba de un partidario realista (enemigo de los liberales y favorable al poder absoluto del rey y de la religión).

En uno de mis recientes viajes a Madrid aproveché la ocasión para tratar de encontrar alguna pista sobre Armengol. Como el dato más relevante del escrito, aparte del de ser de Ayelo, era el de la condecoración, pensé que en el Archivo del Palacio Real podría encontrar lo que buscaba. Allí, en efecto, están registradas las condecoraciones otorgadas por los reyes, con la fecha de otorgamiento, y demás detalles de interés; sin embargo no pude encontrar la correspondiente a Armengol, lo cual no quiere decir que no esté entre la documentación de aquel archivo, sino que yo no la encontré por entonces, ya que la documentación que hay en aquel archivo a este respecto es bastante abundante. Otra posibilidad era la búsqueda en el Archivo Histórico-Militar de Segovia, pues allí están los expedientes de muchos militares, en donde se anotaban los méritos, ascensos, y demás datos sobre su carrera militar: A este archivo escribí una carta ya que, aunque he estado allí en otra ocasión anterior, no me era posible por entonces ir hasta Segovia. Como se puede suponer, en esta carta preguntaba sobre la existencia del expediente de Armengol. Hasta ahora, fecha en la que escribo estas líneas, no he tenido respuesta, lo cual me hace pensar que o bien no está allí el expediente de Armengol, o que tendré que ir personalmente a tratar de averiguarlo.

Pasó algún tiempo, y, cuando ya había dejado algo apartado el asunto del capitán Armengol tuve la fortuna de encontrar muy recientemente una pista. Fue en el Archivo Histórico Nacional en Madrid, tan rico en documentación de todo tipo. Allí encontré, en un índice-catálogo de la sección Estado, el nombre de un tal Francisco Armengol; al principio dudé de que se tratara del mismo Armengol, pero aún así el legajo hacia referencia al año 1822, así que pensé que también sería casualidad que fueran dos los Francisco Armengol de estos años. Pedí, pues, poder consultar el legajo de documentos para cerciorarme.

Me trajeron el legajo(1), el cual era, en efecto, un grupo de documentos correspondientes al año 1822, es decir hacia el final del llamado Trienio Liberal, y más en concreto documentos de tipo diplomático. Al frente de los cuales estaba escrito con letra de la misma época el nombre de Francisco Armengol, y debajo de él ponía: asesino del coronel Cruchaga. Claro está, me quedé bastante sorprendido, y aún dudaba de que se tratara del mismo Francisco Armengol, pero cuando empecé a consultar los documentos leí que en uno de ellos mencionaba a Armengol como el valenciano, además el contenido de los mismos resolvía el enigma de la condecoración de Fernando VII, así que no cabía duda de que era el mismo Francisco Armengol nacido en Ayelo de Malferit. Vamos, pues, a tratar de contar lo que sucedió, que no fue poco como ahora se verá; pero antes tenemos que ir al principio de nuevo: Francisco Armengol nace en Ayelo de Malferit en 1785.

DATOS SOBRE SU VIDA. GUERRILLERO EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA.

El primer dato sobre Francisco Armengol se encuentra en el inestimable índice Juan Bautista Bataller (el original está en el Archivo Parroquial, pero existe copia en la Biblioteca Municipal). Como el mismo Armengol nos informa de que nació en 1785 había que centrar la búsqueda en algún Francisco Armengol nacido ese año; y en efecto, en el índice aparece un Francisco Armengol nacido ese año, cuyos padres eran José Armengol y Francisca Bordería, así que su nombre y apellidos eran Francisco Armengol Bordería. Su madre debió de morir al nacer él o muy poco tiempo después, pues su padre se vuelve a casar y al año siguiente nace un hermanastro de Francisco a quien pondrán por nombre Vicente.

Si observarnos el escrito de Armengol citado anteriormente, el del año 1826, se puede ver que su letra no es mala, así que debió de recibir instrucción en el pueblo durante su infancia y juventud. Estos años corresponden al reinado de Carlos IV en España, y también al pleito de los vecinos del pueblo con el marqués de Malferit D. Salvador Roca y Pertusa sobre asuntos del señorío territorial.


Entrada de Napoleón a Madrid según una lámina de la época



Cuando llegó el año 1808 Armengol era un mozo en edad de servir como soldado. Aquel año comenzó la llamada Guerra de la Independencia, pues tropas de la Francia de Napoleón Bonaparte habían ido entrando en España por los acuerdos secretos del tratado de Fontainebleau firmados entre Godoy, primer ministro de Carlos IV y el propio Napoleón Bonaparte. Pronto se vio que, lo que en principio tenían que ser tropas de paso hacia Portugal, era en realidad una invasión del territorio español, con la intención de que la monarquía en España estuviera sometida a los intereses de Bonaparte (luego Napoleón fue más allá, y ante las desavenencias entre la propia familia real española, con el heredero Fernando en manifiesta rebelión contra su padre el rey Carlos IV, decidió instaurar una nueva monarquía en la persona de su hermano José).

Son conocidos los hechos ocurridos en Madrid el 2 de mayo de 1808 con la sublevación de buena parte del pueblo madrileño contra las tropas del mariscal Murat, y las posteriores represalias llevadas a cabo por las tropas francesas. Luego vino la sublevación de muchas ciudades de España en donde se crearon las llamadas juntas de gobierno, y así comenzó una larga guerra que iba a durar seis años.

A principios del mes de junio Murat ordenó salir desde Madrid hacia la ciudad de Valencia, ya sublevada, un contingente de tropas al mando del mariscal Moncey. Por su parte, la Junta Suprema de Valencia empezó a actuar, y entre sus primeras medidas estuvo el decreto de alistamiento y movilización de todos los varones entre los 16 y 40 años (2). En Ayelo se alistó un grupo de mozos, y otros debían de estar ya sirviendo como soldados al comenzar la guerra. De una u otra manera sabemos, por la documentación anteriormente citada, que Armengol era soldado desde el principio de la guerra, una guerra en la que varios de estos mozos morirán en combate como veremos.



Las torres de Quart en Valencia. Se aprecian claramente
las huellas de los impactos de la artillería de Moncey.



Las tropas de Moncey, en su viaje hacia la ciudad de Valencia, fueron hostilizadas por tropas españolas en varios sitios del camino, el más importante, por el número de tropa que intervino, fue el del desfiladero de las Cabrillas, situado antes de llegar a Buñol. Entre las tropas españolas que combatieron en las Cabrillas estaba el batallón de infantería ligera de cazadores de Fernando Séptimo; pues bien, a este batallón pertenecían varios mozos de Ayelo, dos de cuyos nombres citaré más adelante. Las tropas mandadas por Moncey salieron, sin embargo, vencedoras de la batalla y continuaron hasta las puertas de Valencia.

La ciudad se defendió bien del intento de sitio que pretendía Moncey (de entonces son los impactos que dejaron las bombas francesas en las Torres de Quarte y que todavía pueden verse en la actualidad), y las tropas francesas, ante la imposibilidad de rendirla, tuvieron que retirarse hacia Madrid de nuevo, haciéndolo por el camino de Almansa; por cierto que en Ontinyent se organizó un numeroso grupo de vecinos armados que, apostados en las cercanías de Mogente, trataron de escopetear a los grupos de soldados rezagados de la retaguardia de las tropas de Moncey en su retirada.

Tras este intento de Moncey, a las tropas francesas no se les vio en el reino de Valencia hasta pasado un tiempo (finales del año 1811), sin embargo los mozos que estaban de soldados sí que tuvieron que intervenir en combates; y así, el batallón de infantería ligera de cazadores de Fernando Séptimo, en el que estaban varios mozos de Ayelo como hemos dicho, intervino en varias batallas durante la guerra, y también en la defensa de Zaragoza durante el segundo asedio que sufrió la ciudad durante los primeros meses del año 1809 (la ciudad tuvo que capitular finalmente el 20 de febrero de ese año tras dos largos meses de asedió. Se calcula que entre los dos sitios que padeció la ciudad murieron más de cincuenta mil personas).



"Les défenseurs de Saragosse" (1893) de Maurice Orange
Los defensores saliendo de la ciudad el 21 de Febrero de 1809
A la derecha, regimiento francés de infanteria de linea N°28
Óleo sobre lienzo. Museo de Cherburgo - Normandia - Francia.


Quizá fue durante la defensa de la ciudad de Zaragoza cuando murieron los dos soldados de Ayelo cuyos nombres recoge el DIARIO DE VALENCIA del 18 de Agosto de 1810, pues en un aviso del mismo se decía que en la secretaría de la Capitanía General estaban los documentos y memoriales pertenecientes a varias personas, entre ellas:

María Sans, viuda de Francisco Beneyto, vecina del lugar de Ayelo de Malferit, madre de Francisco Joseph, soldado que fue del batallón de infantería ligera de cazadores de Fernando Séptimo.

Y también.

Joseph Belda y su mujer María Calabuig, vecinos de Ayelo de Malferit, padres pobres de Pedro, soldado que fue del batallón de infantería ligera de cazadores de Fernando Séptimo.

En los últimos meses de 1811 entraba en el reino de Valencia un importante contingente de tropas francesas desplazadas desde Aragón y Cataluña, iban al mando del mariscal Suchet y su intención era ocupar las tierras valencianas y que sus poblaciones acataran al rey José I, hermano de Napoleón, al cual los españoles contrarios a su monarquía llamaban «el rey intruso». Con la entrada de este ejército en el reino de Valencia las principales ciudades se aprestaron a la defensa, aunque con poco resultado, pues en octubre de este año capitulará Sagunto, y pronto la ciudad de Valencia será amenazada con ser completamente sitiada.



Retrato del Mariscal Suchet (1770-1826). Napoleón le nombró

general












jefe del ejército de Aragón y tras conquistar Barcelona,


Lérida,Tortosa











y


































































Tarragona venció al general Blake en la Batalla


de Sagunto, entrando



















































































vencedor en Valencia, donde fue nombrado Duque de la Albufera.

Para ir completando este cerco Suchet ordenó al general Delort que se trasladara con sus tropas hacia Alcira. Allí Delort estableció su cuartel general, y en los primeros días del mes de enero de 1812 envió una comisión militar a San Felipe (Xátiva) para ver las intenciones de aquella ciudad. Allí esta comisión fue recibida pacíficamente, y pocos días después la ciudad era ocupada por las tropas francesas. Mientras tanto, en Valencia, el capitán general Joaquín Blake capituló el 9 de enero, entrando poco después en la ciudad el mariscal Suchet y su comitiva militar.

Casi todas las tropas españolas que estaban en el reino de Valencia se retiraron entonces hacia Alicante con la finalidad de fortificar y defender la ciudad, la cual era, por otra parte, mucho más defendible que Valencia por tener alturas estratégicas como las del castillo. Allí se creó una llamada Comisión de Gobierno del Reino de Valencia presidida por el capitán general José O'Donnell, la cual asumió las funciones administrativas y de gobierno del reino de Valencia en aquellas especiales circunstancias. Entre los soldados de las tropas españolas que entraron en Alicante por aquellos días estaba probablemente Francisco Armengol, el cual a partir de ahora se va a convertir en espía y guerrillero como vamos a ver.

Así la situación, a finales de enero de este año 1812, transitaba mucha tropa francesa por el puerto de Albaida en su camino hacia Alcoy para establecer una línea militar avanzada hacia Alicante. Para proteger el puerto de Albaida había tropa francesa alojada en Adzaneta, y en la propia Albaida, mientras que por Ontinyent pasó algún destacamento de reconocimiento. Suchet se dio cuenta de que Alicante no se podría tomar fácilmente, y que desde allí, al ser además puerto de mar, podía venir una amenaza constante sobre el territorio del reino que ya ocupaba; así que su estrategia iba a ser organizar una primera línea de defensa a lo largo del río Júcar, y situar en posición avanzada, en la línea de Alcoy, la división del general Harispe, y en la zona costera hacia Alicante las tropas al mando del general Habert.



Alicante, castillo de Sta. Bárbara. A pesar de su importancia
estratégica la ciudad no pudo ser tomada por los franceses.

El Valle de Albaida y las montañas de Alcoy quedaban, pues, en una zona propicia para acciones de guerrillas. Así lo entendió el general O'Donnell que, como hemos dicho, presidía en Alicante la Comisión de Gobierno del Reino de Valencia, y entre sus primeras órdenes estuvo la de organizar partidas de guerrilleros en aquellas montañas. Se sabe que se comisionó al saguntino José Romeu, por entonces en Alicante, para esta misión, y que de allí salió, por aquellos mismos días de finales de enero, con 60 infantes, 40 caballos, y armas para las partidas de guerrilleros que pensaba levantar. Aún no teniendo la certeza de que Armengol estuviera en este grupo que salió de Alicante al mando de Romeu, es bien posible que así fuera, ya que era de un pueblo del valle de Albaida y por lo tanto debía de conocer aquellas montañas a las que se dirigía el saguntino. Lo cierto es que la documentación antes citada tan sólo señala que sirvió de espía y guerrillero en Alicante durante la ocupación francesa.



José Romeu y Parras (1788-1812). Hijo de un importante comerciante de vinos de Sagunto. En enero de 1812 salió de Alicante con la intención de levantar partidas contra el francés. Organizó la guerrilla a su paso por la Vall d'Albaida. Se enfrentó a los franceses en numerosas ocasiones,saliendo airoso en la mayoria de los casos. Puesto precio a su captura, fue traicionado por un paisano y capturado en Sot de Chera. Suchet
le ofreció salvar la vida si colaboraba con
los
franceses, a lo que este se negó. Fue ahorcado en la plaza del Mercado de Valencia el 12 de junio de 1812. Tenía 34 años.


Romeu pasó por las montañas de Elche, y en las cercanías de Novelda tuvo un primer encuentro con una columna de tropa francesa (de la brigada de infantería del general Gudin), aunque evitó el combate con la misma. En aquellas montañas levantó algunas partidas, y luego continuó hacia Alcoy. También levantó partidas en Caudete, Fuente de la Higuera, Cocentaina y Bocairente, para luego pasar al valle de Albaida. En las cercanías de Ontinyent se entrevistó con Vicente Cortés, que era al parecer natural de allí, al cual instruyó sobre la formación de los guerrilleros que debían actuar por aquellos pueblos. Posteriormente Romeu continuó hacia el interior del reino siendo apresado en Sot de Xera meses después, conducido a la Valencia ocupada por los franceses, fue juzgado y ahorcado en la plaza del Mercado el 12 de junio de este año 1812.


El valle de Albaida y las montañas de Alcoy van a ser, pues, un nido de guerrilleros. Las partidas necesitaban estar en contacto con Alicante para enviar y recibir información. Si Armengol fue espía, una de sus misiones debió de ser ésta, es decir; vigilar los movimientos de la tropas francesas, y comunicar las partidas con Alicante. Esto era muy peligroso, pues no olvidemos que en las poblaciones también había partidarios de los franceses, y además requería conocer muy bien las montañas, con los pasos, sendas y vericuetos más apropiados para no ser apresado.

La partida de Cortés llegó a contar con unos 800 paisanos armados dispuestos a colaborar en acciones contra las tropas francesas. Este jefe de partida esperaba el momento de tener alguna acción que tuviera cierta importancia. El momento pareció llegar por abril de este año de 1812, pues Suchet decidió por entonces tantear el terreno frente a Alicante, ordenando que la primera brigada de caballería de Delort y algunas compañías escogidas de la segunda división de Harispe avanzaran hacia Alicante, y que el general Gudin, con diez compañías de los regimientos 16 y 117, lo hiciera por el camino de Muchamiel (en este camino fue hostilizado por algunas partidas de guerrilleros). Sin embargo, este nuevo intento de acercarse a la ciudad de Alicante tan sólo sirvió para que los generales franceses confirmaran a Suchet la imposibilidad de rendir la ciudad, ya que no disponían ni de la artillería suficiente, ni de las tropas para mantener un largo asedio. La columna de la división de Harispe regresó entonces hacia la línea de Alcoy, y en su camino de vuelta aprovechó para perseguir a algunas partidas de guerrilleros de los montes de Novelda.

Informado Cortés por los espías de que la guarnición del apostadero de Adzaneta había quedado reducida por este motivo a una compañía del regimiento 44 de infantería de línea, pensó que había llegado el momento de intentar la acción que estaba esperando, y así planeó atacar la guarnición francesa el 27 de abril antes del toque de diana. La desgracia, sin embargo, hizo que esa noche estuvieran de paso y pernoctaran allí un destacamento de dragones y algunos húsares, sin que la información sobre esto llegara a tiempo a Cortés. El desastre fue total, ya que poco podían hacer estos paisanos mal armados contra la veterana caballería francesa, algunos de cuyos soldados habían combatido en batallas como la de Austerlitz. Los dragones y húsares persiguieron a caballo a los guerrilleros, los cuales, tras el fracasado ataque, habían huido en total desbandada por los montes entre Adzaneta y Bélgida. Murieron muchos, y del infausto día quedó viva memoria por mucho tiempo en estos pueblos.




Una de las temibles cargas de los húsares (caballería ligera) de Napoleón.
En el combate su función consistía en hostigar al enemigo, apoderarse
de baterías de artillería o perseguir a las tropas en retirada.


Después de este desastre la partida de Cortés quedó deshecha, y probablemente se recibieron órdenes de Alicante en el sentido de evitar estos enfrentamientos de importancia, y que las partidas fueran más reducidas en gente y se limitaran a hostilizar a pequeños destacamentos franceses de escolta, o a los correos. El comandante general de las partidas fue nombrado entonces Francisco Samper, el cual comunicaba al por entonces capitán general en Alicante, D. Francísco Copons y Novia, las acciones más destacadas llevadas a cabo por las partidas de guerrillas, y éste a su vez lo hacía a la Regencia nombrada en Cádiz (gobernaba en nombre de Fernando VII en el territorio no ocupado por los franceses). Armengol debió de pasar, pues, a estar a las órdenes dé Samper.

Las acciones de las partidas de guerrillas fueron numerosas a partir de entonces, y por citar algunas diremos que en las montañas de Alcoy, en Alcolecha concretamente, fue interceptado un correo el día 6 de mayo. En los montes de la Marina estaba la partida de Vicente Soler, cuya acción más importante fue el 25 de mayo en las cercanías de Benisa, pues atacó un destacamento de unos 25 soldados franceses que escoltaban a un grupo de dependientes de rentas de Valencia que iban visitando aquellos pueblos; hubo varios muertos y heridos en esta acción, y los guerrilleros se apoderaron de algunos mulos cargados de ropas y algo de dinero. Las partidas de Berenguer, y de Aparici tenían sus acciones en el valle de Albaida; y las de Ubeda y Cruz en los montes de Vallada y Mogente.

La de Manuel Aparici tuvo un encuentro con tropa francesa de cierta importancia aquí mismo, en Ayelo de Ma!ferit. Fue el 19 de mayo de 1812, ese día estaba en el pueblo Aparici con una numerosa partida de guerrilleros: unos 300 paisanos armados, cuando fue atacada probablemente por un destacamento de caballería de la brigada del general Harispe. Hubo combate al parecer en las mismas calles de la población o inmediaciones, y el resultado del combate nos lo cuenta la misma GAZETA DE LA REGENCIA DE ESPAÑA del 30 de mayo de 1812:


ALICANTE, 19 DE MAYO

Avisan al Sr. Comandante General del Reyno desde las montañas de Ontinyent, que los enemigos atacaron á 300 paisanos armados al mando de Aparici, que estaban en la villa de Ayelo de Malferit, pero fueron rechazados completamente con muchas pérdidas.

Sin embargo las batallas en campo abierto continuaban siendo desastrosas para las tropas españolas. El 21 de junio de este año son derrotadas cerca de Castalla y tienen que replegarse hacia Alicante de nuevo. Una amenaza mayor para los franceses fue el desembarco, en el puerto de Alicante, de un contingente de tropas inglesas. Ante esta amenaza el rey José I, con su comitiva militar y tropas, se dirigió desde Madrid a Valencia. El 26 de agosto pernoctaron en Mogente en su camino hacia San Felipe (Xátiva) y Valencia que era su destino (allí estuvo unos días y luego emprendió el viaje de vuelta hacia Madrid). La amenaza de la expedición inglesa pronto se vio que no era tan importante.

Los militares franceses tomaron entonces la decisión de asestar duros golpes a los que ellos llamaban brigands, algo así como bandidos, es decir, los guerrilleros. A principios de septiembre Harispe mandó al jefe de batallón Bugeaud que, con cuatro compañías del regimiento 116, y 80 caballos, fuera a las montañas del valle de Albaida y Alcoy para localizar (también tenían sus confidentes) a miembros de estos grupos de brigands. Bugeaud tuvo algunos éxitos, sobre todo en una acción en Cocentaina en donde sabía que se habían concentrado varias de estas partidas, pues allí 80 granaderos entraron al asalto en la población matando, hiriendo, y dispersando a los brigands.

En los primeros meses del siguiente año 1813 se fue preparando una nueva batalla también en la línea de Castalla. Esta segunda batalla de Castalla entre tropas francesas y españolas junto con inglesas (de la expedición citada) tuvo lugar el 12 de abril. No resolvió nada porque las posiciones defensivas quedaron prácticamente iguales. Por entonces estaba alojada en Ontinyent la división del general Habert (como consecuencia de esta segunda batalla de Castalla), y algún destacamento de la misma tuvo encuentros con otra partida de guerrilleros que empezó a hacerse notar por entonces: la mandada por José Belda que, al parecer, era de Bocairente (en esta población tuvo varios enfrentamientos con tropas francesas).




Primera Batalla de Castalla. 21 de julio de 1812. Supuso la derrota del ejército españo,l de unos 10.000 hombres y al mando de José O’Donnell, frente al ejército del general francés Barón Delort, de unos 4.000 efectivos.

No obstante, la ocupación francesa iba a terminar en no mucho tiempo. El 31 de mayo la expedición militar inglesa reembarcó en Alicante y se dirigió a Tarragona. Suchet vio el peligro de que cortaran su comunicación con Cataluña y acudió hacia allí con tropas que tuvo que retirar de la línea defensiva de Alcoy-Ontinyent, ordenando que se replegara el resto hacia la línea defensiva del Júcar. Esto fue aprovechado por las tropas españolas para avanzar y de hecho el día 11 de junio la vanguardia de la división del general Roche entraban en Xátiva. Al día siguiente salieron desde Xátiva varias columnas en dirección a la línea de Júcar; y llegadas a Carcagente fueron atacadas por el regimiento del general Habert que se había desplazado desde Alcira, con el resultado de hacerlas retroceder precipitadamente. Mientras tanto, Suchet obtuvo su objetivo de obligar a reembarcarse de nuevo al cuerpo expedicionario inglés, y pronto regresó con la tropas desplazadas, de tal modo que el día 24 estaba cerca de Valencia. Mandó entonces que se avanzara de nuevo desde la línea del Júcar sobre las tropas españolas, las cuales se fueron retirando a sus anteriores posiciones de Alcoy y Castalla. Como consecuencia de esta retirada hubo durante todo el día 26 de junio tiroteos mantenidos en el puerto de l' Ollería y también en el de Albaida.

Otra vez volvía a estar la situación militar como estaba, pero la batalla cerca de la ciudad de Vitoria fue decisiva para que los franceses abandonaran el reino de Valencia. Tuvo lugar el día 21 de junio y su consecuencia fue la derrota de las tropas francesas y la huida precipitada del rey José I a Francia. Ante esta derrota Suchet decidió retirarse hacia la zona catalano-aragonesa con la finalidad de reunirse allí con los restos del ejercito francés en España y tratar de mantenerse defensivamente en aquellas provincias. A primeros de julio de este año 1813 abandonaron, pues, las tropas francesas el valle de Albaida replegándose ordenadamente hacia Valencia, para de allí ir retirándose hacia Cataluña; de esta manera el 7 de julio entraban las primeras tropas españolas en Valencia. Para el reino de Valencia la guerra había terminado, aunque de hecho sólo terminó con el armisticio entre Francia y España del 19 de abril de 1814.

Fernando VII regresó entonces desde Francia con su séquito (allí había pasado toda la guerra). Muchos desconfiaban de que acatara la Constitución de Cádiz, y de hecho no se tomó mucha prisa en llegar a Madrid, pues antes se dirigió a Valencia. Allí se ultimó la conspiración para anular lo decretado por las cortes de Cádiz, y devolverle al rey su poder absoluto. Fernando VII contaba para esto con la fidelidad del general Elio y las tropas que estaban en Valencia. Estando, por lo tanto, el rey en Valencia, firmó el famoso decreto por el cual anulaba todo lo que había sido decretado por las Cortes de Cádiz, luego se dirigió a Madrid. Allí disolvió las cortes y empezó a firmar nuevos decretos por los cuales se iba a perseguir y condenar a los más significativos liberales que en Cádiz habían aprobado la Constitución del año 1812.

A todo esto, ¿que había sido de Armengol?. Poco podemos decir, tan sólo que acabada la Guerra de la Independencia continuó de militar en el reino de Valencia y Murcia.

Fernando Goberna. Artículo publicado en el Libro de Fiestas de 1997.


NOTAS:

(1) Archivo Histórico Nacional del Estado, leg. 5.274
(2) Sobre la guerra de la Independencia en el Valle de Albaida puede consultarse mi trabajo en la revista Almaig. Ontinyent-Festes de la Puríssima 1992, pp. 43-60

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